Jóvenes ABC1 en carreras poco rentables

El sueño de la mayoría de los padres es que sus hijos sean profesionales o tengan una carrera exitosa que les permita vivir de la mejor manera posible. Tal vez por eso, al momento de decidir qué quieren ser en la vida, más de algunos jóvenes han sentido esa “pequeña” presión familiar que, en forma explícita o implícita, los condiciona en su elección. Sobre todo, si los progenitores consideran que las carreras tradicionales son una “vía exclusiva” para conseguir un buen trabajo. Aunque esa apreciación parece ser cierta y los jóvenes las siguen prefiriendo (según datos del sitio web futurolaboral.cl del ministerio de Educación, son sinónimo de mejores sueldos), también se ha instalado la idea de que ya no existen profesiones que aseguren en un 100% la entrada al campo laboral y la palabra “vocación” ha ido ganando mucho más peso. Por eso, algunos se están dedicando a oficios menos tradicionales y con resultados económicos más bajos.

 

“Las profesiones tradicionales dejaron de ser garantía absoluta de un buen pasar y es relevante la búsqueda de la real vocación personal”, afirma Jaime Donoso, decano de la Facultad de Artes de la UC, que imparte música, arte y teatro, carreras ante las que algunos padres abren los ojos más de lo normal cuando sus hijos les comunican que quieren estudiarlas.

 

La situación que él retrata se da en todos los estratos sociales, sólo que varía el punto de vista. “Las expectativas cambian según los estratos socioeconómicos. Para una madre de bajos recursos, tener un hijo violinista profesional es un ascenso en el estatus social. Para un padre de estrato alto puede ser un descenso, pues es probable que haya instalado a su hijo en un carril para que no se desvíe”, argumenta.

 

Nuria Pedrals, directora general estudiantil de la UC, sostiene que aun cuando a los alumnos les influye lo que opinen sus padres sobre su futuro laboral, muchos se dedican a cosas distintas. “Los jóvenes apuestan a que les va a ir bien haciendo lo que les gusta”, dice. Y agrega Jaime Donoso: “A los padres nos preocupa el tema de una subsistencia precaria. A pesar de eso, noto un cambio muy importante: la generación ‘X’ ha cedido frente a la generación ‘Y’, la comprende y alienta mucho más”.

Pero hay casos en que esa comprensión no existe y los jóvenes deben seguir el camino trazado por los adultos. Para Birgit Nevermann, sicóloga y gerente de Laborum Selección, ellos igual sacan a relucir su vocación en estudios posteriores y hacen voluntariados o trabajo social. “De lo contrario se pueden generar algunos signos de rebeldía durante su proceso de formación, como demorarse más en sacar la carrera o ser alumnos del montón. Durante su etapa laboral puede que trabajen con desgano, sin sobresalir ni apasionarse por sus tareas”, manifiesta.

Fuente: http://mujer.latercera.cl/medio/articulo/0,0,38039818_90162750_364678216,00.html

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